INUNDACIONES AFECTAN AL BARRIO 7 DE JUNIO EN LA MODELO
Las lluvias vuelven a poner en evidencia una problemática que, según los moradores, ha sido ignorada durante años. En el barrio 7 de Junio, perteneciente al sector 5 de la cooperativa La Modelo, cada aguacero se traduce en calles anegadas, viviendas en riesgo y una creciente sensación de abandono. El punto más crítico se ubica en la intersección de la avenida Los Colonos y la calle Río Verde, donde el agua se acumula con facilidad debido a la topografía del sector.
El origen del problema, explican los habitantes, estaría en las deficiencias del sistema de alcantarillado pluvial, encargado de evacuar el agua lluvia. Las rejillas colapsan con facilidad al estar cubiertas por piedras, lodo y basura arrastrada por la corriente, lo que impide el desfogue adecuado y provoca inundaciones recurrentes. Pese a los constantes pedidos formales ingresados al municipio de Santo Domingo, aseguran que no han recibido soluciones concretas, lo que incrementa la molestia ante lo que califican como evasión de responsabilidades.
Aunque actualmente los estudiantes se encuentran en periodo de vacaciones, la preocupación crece. En el sector funciona una unidad educativa que también resulta afectada por las inundaciones, por lo que temen que, con el inicio de clases, el problema se agrave.
A esta situación se suma la falta de semáforos en la avenida Los Colonos, lo que convierte la zona en un punto crítico de tránsito. Vecinos advierten que, más allá de la carga vehicular, existe una preocupante falta de conciencia por parte de conductores que irrespetan las normas, aumentando el peligro, especialmente en horarios escolares.
Asimismo, persiste el reclamo por un tramo vial que quedó inconcluso tras una intervención municipal realizada hace algunos años. La falta de asfaltado dificulta la circulación y empeora las condiciones del sector durante las lluvias. Frente a este panorama, la comunidad lanza una advertencia clara: el problema está identificado y las afectaciones son evidentes. Si no se actúa a tiempo, el inicio de clases podría marcar un escenario aún más crítico, donde las consecuencias ya no serán solo materiales.