Luis Farfán y su
familia lograron evacuar a tiempo, y con esfuerzo rescataron algunos de sus electrodomésticos y muebles. Otras cuatro viviendas cercanas también se encuentran en peligro, rodeadas por escombros por el deslave. Además, dos hectáreas de cultivos de maíz, fréjol y pastizales quedaron sepultadas.
La tierra alcanzó la vía que conecta con cinco comunidades rurales, la cual permanece bloqueada. De acuerdo con el Departamento de Obras Públicas de la Prefectura del Azuay, se deslizaron aproximadamente 50 mil metros cúbicos de sedimento. En el sitio, cuatro retroexcavadoras trabajan para retirar los escombros, mientras tres técnicos realizan estudios topográficos con drones.
Fuente: Ecuavisa