ECUADOR SE ENCUENTRA VULNERABLE ANTE LA LLEGADA DE “EL NIÑO”
El fenómeno de El Niño podría generar importantes afectaciones en Ecuador. Según un informe del banco de inversión Goldman Sachs, el país sería el más vulnerable de América Latina ante este evento climático y podría perder hasta 1,85 puntos de crecimiento en relación con el Producto Interno Bruto en el año posterior al fenómeno. Lluvias extremas, inundaciones en la Costa, posibles fallas en el suministro eléctrico y un eventual encarecimiento de los alimentos forman parte de los escenarios que podrían presentarse, señaló Armstron Vera, experto climático de Quinindé.
Hugo Parra, experto en riesgos, señaló que varios sectores podrían verse afectados por esta situación, entre ellos la ganadería, agricultura, producción y transporte. Además, enfatizó que en Santo Domingo de los Tsáchilas, parroquias como Valle Hermoso y Alluriquín deben estar preparadas y contar con planes de contingencia ante posibles emergencias.
El posible desabastecimiento en los mercados también genera preocupación entre los comerciantes. Enfatizan que con las primeras lluvias ya se han registrado afectaciones en la calidad de algunos productos, especialmente papaya, piña y sandía, que son más vulnerables a los daños. El temor es que las plantaciones de la Costa resulten afectadas por las fuertes lluvias asociadas al fenómeno de El Niño y que esto provoque un incremento en los precios.
Verónica Narváez, especialista en cambios climáticos, señaló que otra preocupación son los sectores de la educación y la salud. Esto debido a que podría incrementar la proliferación de vectores que aumentan las enfermedades como el dengue. Mientras en la educación la infraestructura posiblemente se vería perjudicada. Puntualizó que el panorama es desalentador, pues entre diciembre de 2026 y abril de 2027 el fenómeno se asentará.
Los expertos también consideran necesario reforzar las campañas de limpieza en los barrios para prevenir inundaciones. A esto se suma el mantenimiento de la red vial de Santo Domingo de los Tsáchilas, con el fin de reducir el riesgo de nuevas emergencias, como las ocurridas hace dos años, cuando diferentes vías y puentes colapsaron debido a las fuertes lluvias.